Durante las tardes de un día cualquiera, un grupo de personas se reúne en el salón de una biblioteca municipal, en un parque, en una casa con olor a tinto o a través de un computador. Los asistentes son adultos mayores, mujeres, adolescentes, habitantes del Guaviare, de Arauca, de Bogotá y otras tantas regiones.
En esos espacios, se juega, se charla sobre un libro o sobre la literatura afrocolombiana a veces olvidada; las sillas conforman un círculo alrededor de un espacio que está a punto de llenarse con un relato hilado a varias manos. La historia inconclusa encuentra su final en el comentario del otro; los asistentes dan la sensación de los fragmentos andantes de Farenheit 451; o incluso evocan más a los inquilinos unidos y rebeldes de La estrategia del caracol.
Relata: un mapa de talleres y tertulias
La estructura y la articulación de la Red Relata nos recuerda que la experiencia de lectura y de saberes siempre ha sido colectiva. Hoy, luego de 19 años de su creación, la Red de Escritura Creativa y Tertulias Literarias —Relata— está conformada por 109 talleres de escritura y 43 tertulias literarias que, en su propósito de fomentar los intercambios entre la diversidad de voces, se han organizado por regiones o nodos. El Nodo 1 está compuesto por los grupos ubicados en Bogotá y en el departamento de Cundinamarca; el Nodo 2, agrupa los del departamento de Antioquia; el Nodo 3 se compone de los departamentos de Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena, San Andrés y Sucre; el Nodo 4, de los departamentos del Cauca, Chocó, Nariño, Valle del Cauca; el Nodo 5 abarca Caldas, Quindío, Risaralda y Tolima; y finalmente el Nodo 6 está conformado por las iniciativas presentes en Arauca, Boyacá, Guaviare, Meta, Norte de Santander y Santander.
En el 2018, el mapa de Relata estaba dividido en solo tres nodos; Caribe occidente, Centro y Sur occidente. La reestructuración técnica y conceptual, que se llevaría a cabo tiempo más tarde, muestra, no solo un cambio de clasificación, sino una preocupación por nombrar el territorio como parte de un todo, sin obviar sus particularidades geográficas, étnicas y culturales. En este sentido, no se comprenderá qué es el Nodo 3, por ejemplo, sin nombrar los departamentos, los talleres, los directores o los asistentes que lo constituye. Y con el fin de consolidar la red como un tejido cultural, y no solo como una suma aislada de espacios, resultan esenciales los encuentros, dinámicas y la participación de figuras clave, como los coordinadores nodales.
¿Qué hacen los coordinadores nodales?
Los coordinadores tienen la función de acompañar los procesos de los talleres y tertulias que componen el nodo, a través de acciones relacionadas con el apoyo pedagógico y metodológico, y la búsqueda de alianzas y colaboraciones con agentes culturales o del sector del libro. Para esto, los coordinadores visitan los diferentes espacios que conforman su nodo, dan algunas pautas para enriquecer los programas, ofrecen talleres y realizan un mapeo de los logros, proyectos y retos de los talleres y tertulias. Todo con el fin de fortalecer estos espacios y darles mayor visibilidad nacional, sin que pierdan su autonomía. Estos son los nuevos coordinadores de nodo, elegidos en el mes de agosto, y los nombres de los talleres que dirigen:
Nodo 1: Jorge Eliécer Valbuena Montoya — Gramática de los cielos.
Nodo 2: Gustavo Adolfo Bedoya Sánchez — Isotopías.
Nodo 3: Viviana Paola Vanegas Fernández — Colectivo Artístico Brurráfalos.
Nodo 4: Alberto Jairo Rodríguez Castro — Palabra Mayor.
Nodo 5: Miguel Alfonso Rivera López — Café y Letras.
Nodo 6: Nelson Pérez Medina — La Palabra del Mudo.
Conócelos a detalle en las siguientes publicaciones.