Los textos de esta selección de Fugas de Tinta son remedios para el alma. Han sanado heridas abiertas, recorrido pasados desdichados o felices, enfrentado demonios con valentía, han declarado amores silenciosos o gritado a los cuatro vientos culpas e inocencias. Fueron escritos desde algunas cárceles de Colombia, esos lugares tristes en donde la melancolía crece como maleza en los rincones. Escritos por personas valientes. Porque hay que ser valiente para enfrentarse con uno mismo en una página. Hay que ser valiente para escarbar en el pasado, para conjurar futuros o pedir perdones.
En el 2020 no se hicieron los talleres de escritura. Y aquello dolió por todas partes. La pandemia hizo evidente que el programa Libertad bajo palabra no es un divertimento cualquiera que puede estar o no estar. Es un programa de categoría indispensable, como lo es el botiquín de primeros auxilios, o como son los médicos y las enfermeras. Es todo un kit de supervivencia humana.