Cada uno de los textos de la presente antología contiene su poética, su modelo narrativo, su manera de contar la historia, pensar las palabras o construir los versos. A modo de guía de lectura, Miguel Ángel Manrique explica de forma general los elementos que constituyen un buen cuento y los ejemplifica con fragmentos del libro.
Por ejemplo, en los comienzos de algunos relatos de la Antología Relata 2013, se advierte la creación de una atmósfera cotidiana, local, en la que se mueven los personajes: el pueblo, la tienda. En «Las palabras hacen falta, sabe» de Carolina Vélez, la narración inicia:
«Aunque en este pueblo pasa de todo, para uno es como si no pasara nada. Debe ser el calor, hombre, que se me antojan todos los días iguales, parejitos. Sólo me queda un descanso en la madrugada, cuando el mar está quieto y huele tan bien. ¡Sí, verdad! A usted le huele a lo mismo. Pero no más llegan las ocho de la mañana y el sol pareciera querer devorarse todo».